Queridos todos, he entrado a cerrar, a dar carpetazo definitivo a este blog abandonado. Si los blogs fuesen como seres vivos este blog sería un perrito de mirada triste abandonado al lado de una carretera mojada por la lluvia. La única culpable, servidora. No entro, no actualizo. Mi natural desordenado, caprichoso, absurdo, pizpireto, me lleva a olvidar pronto cualquier obligación que me impongo. Sólo asumo las obligaciones que conllevan contante y sonante. Ese es mi problema, queridos, mi espíritu se lleva fatal con mi carne. Mientras que mi parte material me hace llenar las bolsas (divina Barcelona este fin de semana, mucho más señora que Madrid, naturalmente, y lo dice una madrileña) mi parte espiritual me lleva a las barricadas. Pero claro, las barricadas y un bolso Hermès pertenecen a esas categorías enfrentadas que yo me empeño en hermanar inútilmente.
Para los que me siguen habitualmente, queridos, ya sabéis que este blog no pretende ganar ningún premio. No podría. Simplemente me planteo que igual mejor cerrar esto, darle la estocadilla definitiva al perro abandonado en la carretera lluviosa. Ya sé que muchos me queréis, me admiráis, os sentís cercanos a mí. Para ello no necesito blogs, me basto y me sobro, queridos. Pero también es cierto que, ahora que tengo el estoque en la mano, no puedo. Soy como la colegiala que no puede disparle a su padrastro. Tanto carácter para qué. Ni terminar con un blog abandonado puedo. Queridos, quien vuelva a dudar de la sensibilidad de María de Venezia no sabe lo que dice.
Así que no sólo no termino. Inesperadamente (inesperadamente para mí... soy tan cambiante....) esto no termina. Aprovecho para desearos feliz año nuevo, queridos todos. Seguid queriéndome, darlings, que yo me dejo.
APOYO NECESARIO
Yo que fui el paradigma de la derechona española, que me peleé a cuello abierto defendiendo a Fraga, que tomé mis chocolatitos con la Botella cuando ella era comentarista de Tele5 (ya nadie lo recuerda...), que colaboraba en la Cope y le reía las gracias a César... yo, que fui el paradigma de la gilipollez, he cambiado. Me caí de una mula y vi la luz. Por eso ahora me indigno tanto cuando los fachas salen con sus banderas a defender la unidad de España, o el matrimonio de peras y manzanas, o el revisionismo que viene a decir que gracias a Franco nos libramos de la maldita libertad esa tan nociva, jolines con los Republicanos.
Adoro la poesía, me tienta, me llega, me habla. Y adoro a los poetas (si tienen un punto, los adoro más). Por eso, porque adoro la poesía y me repatean los fachas, estoy que me indigno con lo que le han hecho a Luis García Montero. Él, harto, se ha largado de su lugar de trabajo, la Universidad de Granada, porque no aguanta más. Lo mismo que hice yo, largarme ahora de una empresa, luego de otra. Podéis leerlo en http://apoyoaluisgarciamontero.blogspot.com/
Adoro la poesía, me tienta, me llega, me habla. Y adoro a los poetas (si tienen un punto, los adoro más). Por eso, porque adoro la poesía y me repatean los fachas, estoy que me indigno con lo que le han hecho a Luis García Montero. Él, harto, se ha largado de su lugar de trabajo, la Universidad de Granada, porque no aguanta más. Lo mismo que hice yo, largarme ahora de una empresa, luego de otra. Podéis leerlo en http://apoyoaluisgarciamontero.blogspot.com/
RECUPERAR LA NORMALIDAD

Ese es mi propósito. Yo sé que este blog lo leen personas que pueden haberse sentido heridas por alguna entrada anterior. Pido disculpas anticipadas, queridos. Estoy sencillament tratando de caminar de nuevo. Altiva, orgullosa, pero siempre sencilla y humana. Pido disculpas por deslices involuntarios, por errores. Somos humanos. Caemos. Nos levantamos. Afortunadamente retiré las palabras de las que tanto me arrepiento antes que nadie afectado pudiese leerlas (espero). Si me siento dolida haré lo de siempre, me defenderé, pero mi honor será como siempre ha sido mi targeta de presentación. Y olvidaré errores.
Pensé en irme, en abandonar esta tierra que tan mal me ha tratado a veces. No lo hice. Aguanté a pelo. Soy valiente. Llamé a amigas, recuperé viejas ternuras necesarias, amigas, amigos, primos, vecinos. Sigo siendo la misma de siempre, queridos. Pero mejorada.
DESOLADA
Desolada, no por la trastada que me ha hecho mi amiga, su novio y mi ex, que también, estoy desolada sobre todo por mi actitud que me ha aportado severas crítica agudas algunas, silentes otras, dolorosas todas para mí y para mi sensibilidad más a flor de piel de lo normal. He modificado mi entrada anterior, he eliminado una referencia final muy cruel y que me avergüenza en grado sumo. Los mails de carlos, mi Carlitos, y de un amigo de la red, Ramón, han sido definitivos. Dice Carlitos: "no eres tú, María, no es esa la María que yo admiro. no me gusta la María que se venga, que clava la estocada, que va a degüello. Mi María es (era) otra. La del sentido del humor, la valía la pena, la que respondía con chulería pero sin traspasar nunca el límite. Ahora lo has traspasado, María, tú lo sabews. Por eso debes estar peor que ayer. Porque te has ensuciado." Y Ramon me escribe: "Pienso que es muy feo lo que has hecho con tu amiga, por mucho que ella haya sido desafortunada contigo, lo de diente por diente no me gusta. Pero bueno, no me meto, es tu vida y tu blog." Carlota también me ha escrito y aunque es más prudente sus palabras destilan también rechazo y desilusión.
Queridos míos, queridos todos. Tenéis razón. Esa no era yo, me conocéis bien. La María a quien queréis y admiráis tiene unos valores que no quedaban reflejados en esa entrada. Por eso la he modificado. Pero pensad que estoy fatal, pensad que he sido traicionada, que me han engañado, que estoy más sola que la una. Y pensad también que vuestra María es como un cangrejillo de mar, que sólo pinza cuando se siente tan, tan amenazada. Estoy desolada.
Queridos míos, queridos todos. Tenéis razón. Esa no era yo, me conocéis bien. La María a quien queréis y admiráis tiene unos valores que no quedaban reflejados en esa entrada. Por eso la he modificado. Pero pensad que estoy fatal, pensad que he sido traicionada, que me han engañado, que estoy más sola que la una. Y pensad también que vuestra María es como un cangrejillo de mar, que sólo pinza cuando se siente tan, tan amenazada. Estoy desolada.
DESASTRE
Queridos, una escribe su entrada de homenaje a la amiga del alma, aquella que nunca nos falla, aquella con la que nos escapamos escaleras arriba para chismorrear y reir un rato, aquella a quien consolamos por sus errores tan dolorosos. La escribe pensando que la amiga la llamará al día siguiente y le dirá, querida, vi tu entrada, gracias por pensar en mí, por ser mi amiga, por ser mi gran amiga. Pues no. Pero vayamos por partes.
La llamada llegó al cabo de unos días. Le dije, reina, te esperaba desde el lunes por lo menos. Pero te sorprendes al notar su voz tan seria. Y acto seguido se confirma el presagio. En lugar de decirte que se emocionó al leerte te suelta que es una entrada escrita con muy mala idea, que nadie me ha dado derecho a hablar de su vida en mi blog y menos a dar detalles de su vida más íntima, ni nombres, y que en cualquier caso a lo que menos tengo derecho es a mandar a la gente a la mierda en su nombre. Y no me colgó, pero casi. Se quedó callada. Más muda me quedé yo. Al cabo de un rato le digo, querida, no supiste ver que se trataba de un homenaje. Y me suelta, pues no me gustan esos homenajes, María, y en cualquier caso, no me hagas homenajes que no te los he pedido. Volví a quedarme muda. Pero antes de colgar, educadísima, que en clase no me gana nadie y menos ella, le dije, querida, entenderás que esto tenga que contarlo a mis lectores del blog. Que seguramente los lectores seréis media docena pero para mi como si fuerais medio millón. He sido periodista, he escrito artículos que han leído miles, y mi disposición con estas entradas es la misma, las mismas ganas, el mismo rigor. Por eso, queridos media docena míos, os pido que leais la anterior entrada. Yo pienso que no me pasé en absoluto, conté toda la verdad, ironicé un poco, pero no conté nada of the record. Este fin de semana, tan lleno de reina y de Pilar Urbano también se ha criticado mucho a la periodista diciendo que se pasó copiando en su libro cosas que la reina le dijo en confidencia. Si no fuera porque no tengo nada que ver con Pilar Urbano (mucho menos tiene que ver Sofía con la reina, aunque fíjate tú en las casualidades, se llame igual) hasta estaría dispuesta a pensar que mi vida es una mera copia de lo que ocurre en los medios y que esta María que os habla se ve reflejada en los telediarios, y que en las tertulias en lugar de hablar de la monarquía hablan de su amiga y de la entrada de su blog. ¿Estaré volviéndome loca?
Porque para más ironía la anterior entrada se llamaba SONRISA, y esta podría llamarse LAGRIMAS. Lo que era tan bonito ahora es catastrófico. Le hago un homenaje a una amiga y me equivoco de lleno. Sin mala intención. Bueno, así están las cosas: Sofía me ha retirado el saludo, mantiene que dije cosas que no debía, que estuve maleducada y que parece que ella también lo estuvo cuando en realidad no tenía nada que ver, y que por tanto, adiós muy buenas. Para acabar de arreglarlo todo hace las paces con Juanjo, le da a este la dirección de este blog, Juanjo me escribe un correo diciéndome de todo, Juanjo se lo dice a Lucas (mi ex para quien no lo sepa), Lucas me escribe la mar de cínico porque ha leido que hace semanas también lo dejé a él a la altura del betún en otra entrada, y yo, tan agobiada que ya me tienes en muchoviaje.com buscando alguna oferta, que me voy, que desaparezco, que aquí os quedáis, pandilla de memos, que no estoy yo para tonterías.
La llamada llegó al cabo de unos días. Le dije, reina, te esperaba desde el lunes por lo menos. Pero te sorprendes al notar su voz tan seria. Y acto seguido se confirma el presagio. En lugar de decirte que se emocionó al leerte te suelta que es una entrada escrita con muy mala idea, que nadie me ha dado derecho a hablar de su vida en mi blog y menos a dar detalles de su vida más íntima, ni nombres, y que en cualquier caso a lo que menos tengo derecho es a mandar a la gente a la mierda en su nombre. Y no me colgó, pero casi. Se quedó callada. Más muda me quedé yo. Al cabo de un rato le digo, querida, no supiste ver que se trataba de un homenaje. Y me suelta, pues no me gustan esos homenajes, María, y en cualquier caso, no me hagas homenajes que no te los he pedido. Volví a quedarme muda. Pero antes de colgar, educadísima, que en clase no me gana nadie y menos ella, le dije, querida, entenderás que esto tenga que contarlo a mis lectores del blog. Que seguramente los lectores seréis media docena pero para mi como si fuerais medio millón. He sido periodista, he escrito artículos que han leído miles, y mi disposición con estas entradas es la misma, las mismas ganas, el mismo rigor. Por eso, queridos media docena míos, os pido que leais la anterior entrada. Yo pienso que no me pasé en absoluto, conté toda la verdad, ironicé un poco, pero no conté nada of the record. Este fin de semana, tan lleno de reina y de Pilar Urbano también se ha criticado mucho a la periodista diciendo que se pasó copiando en su libro cosas que la reina le dijo en confidencia. Si no fuera porque no tengo nada que ver con Pilar Urbano (mucho menos tiene que ver Sofía con la reina, aunque fíjate tú en las casualidades, se llame igual) hasta estaría dispuesta a pensar que mi vida es una mera copia de lo que ocurre en los medios y que esta María que os habla se ve reflejada en los telediarios, y que en las tertulias en lugar de hablar de la monarquía hablan de su amiga y de la entrada de su blog. ¿Estaré volviéndome loca?
Porque para más ironía la anterior entrada se llamaba SONRISA, y esta podría llamarse LAGRIMAS. Lo que era tan bonito ahora es catastrófico. Le hago un homenaje a una amiga y me equivoco de lleno. Sin mala intención. Bueno, así están las cosas: Sofía me ha retirado el saludo, mantiene que dije cosas que no debía, que estuve maleducada y que parece que ella también lo estuvo cuando en realidad no tenía nada que ver, y que por tanto, adiós muy buenas. Para acabar de arreglarlo todo hace las paces con Juanjo, le da a este la dirección de este blog, Juanjo me escribe un correo diciéndome de todo, Juanjo se lo dice a Lucas (mi ex para quien no lo sepa), Lucas me escribe la mar de cínico porque ha leido que hace semanas también lo dejé a él a la altura del betún en otra entrada, y yo, tan agobiada que ya me tienes en muchoviaje.com buscando alguna oferta, que me voy, que desaparezco, que aquí os quedáis, pandilla de memos, que no estoy yo para tonterías.
SONRISA

O risa llana, carcajada. Gracias a mi querida Sofía por sus atenciones, que hablen, querida, que chismorreen cuando vean que nos apartamos y nos partimos de la risa y charlamos hasta las tantas. Qué rabien todos, mediocres y sinvergüenzas, ratas alucinadas. Dos amigas compartiendo es lo más que pueden soportar los mediocres, y menos lo soportan aquellos a quienes el machismo les rompe el alma, si la tienen. Y que rabie tu ex, querida. Que yo era una mala influencia para ti. Figúrate, malísima, acabaste dejándolo. Que rabie él y sus amigos. Pero el mundo es un pañuelo y cuando coincidimos se organiza una fiesta. Me divierte de verdad ahora, no meses atrás. Antes, querida Sofía, eras tan vulnerable y sufrías tanto, que cuando Juanjo y yo comenzábamos a tirarnos puyas y a insultarnos, fingía divertirme pero sufría por ti, porque tu lo pasabas muy mal, porque en el fondo lo amabas todavía, por los niños, y por todo. Pero ahora que ya le has perdido el respeto, que sabes finalmente que no le debes nada, que yo tuve siempre la razón, ahora, cuando llega él y nos apartamos las dos y comenzamos a reirnos descaradamente, lo incomodamos, nos burlamos cínicamente, soy enormemente feliz.


Lo mejor de todo es sentir que mi amiga Sofía sonríe ya, ha dejado atrás su dolor, su angustia, su miedo, su sumisión, su anulación. El otro día, tu y yo, querida mía, subidas en lo alto de la escalera, sentadas en un escalón y muriéndonos de risa, mientras me contabas cosas secretísimas de él, fui especialmente dichosa. Me admiré ante tu cambio. Mientras rabiaba Juanjo y rabiaban sus amigos, mirándonos con odio y criticando nuestras risas, te dije aquello que tanto te sorprendió. Qué rabien todos, mediocres y sinvergüenzas, ratas alucinadas. Qué rabien. Y tú y yo, sigamos riendo. O sonriendo al menos, amiga.
NUEVA
Gracias todos quienes se han preocupado por mi. Una llamada, un mensaje de móvil, un mail... todo eso ayuda, y más cuando viene de gente que la quiere a una, mis queridos todos. Y no sigo porque me pondría a lloriquear y no acostumbro.
De todas las llamadas me emocionó una especialmente. Una chica joven, con la que he tenido mis más y mis menos, más menos que mases, me llama para preguntarme cómo estoy. Dejé escrito que cuando me harto me largo. Y lo hice. Bilbao, New York, Venecia al fin. Oyó comentar que me iba pronto para Alemania, como en las pelis de los sesenta. Y luego otra entrada lamentando de mi soledad de sábado noche. Thanks, mi niña, ya te dije que estoy bien. Fue un mal momento, un momento de angustia y soledad. Pero aquí estoy de vuelta, radiante como siempre, graciosa, fresca (no de frescachona, fresca de natural), divertida, ingeniosa. María la de siempre y como siempre. Una mala noche la tiene cualquiera, una noche de soledad también. Pero una es un Fénix que renace de sus cenizas. Me he gastado un fortunón en ropa y ahora solo espero que haga frío de verdad pronto. Me pondré mis botas, mi abrigo, y saldré a comerme el mundo como siempre he hecho.
Pero quienes penseis que María es siempre esta, id corriendo a la entrada anterior si no la habeis leido. Veréis, veréis. Una tiene su corazón y su sentimiento. Queda apuntado, queridos.
De todas las llamadas me emocionó una especialmente. Una chica joven, con la que he tenido mis más y mis menos, más menos que mases, me llama para preguntarme cómo estoy. Dejé escrito que cuando me harto me largo. Y lo hice. Bilbao, New York, Venecia al fin. Oyó comentar que me iba pronto para Alemania, como en las pelis de los sesenta. Y luego otra entrada lamentando de mi soledad de sábado noche. Thanks, mi niña, ya te dije que estoy bien. Fue un mal momento, un momento de angustia y soledad. Pero aquí estoy de vuelta, radiante como siempre, graciosa, fresca (no de frescachona, fresca de natural), divertida, ingeniosa. María la de siempre y como siempre. Una mala noche la tiene cualquiera, una noche de soledad también. Pero una es un Fénix que renace de sus cenizas. Me he gastado un fortunón en ropa y ahora solo espero que haga frío de verdad pronto. Me pondré mis botas, mi abrigo, y saldré a comerme el mundo como siempre he hecho.
Pero quienes penseis que María es siempre esta, id corriendo a la entrada anterior si no la habeis leido. Veréis, veréis. Una tiene su corazón y su sentimiento. Queda apuntado, queridos.
SÁBADO SOLA
La vida tiene unas ironías que ni os cuento, queridos. Desde los lejanos días de mi adolescencia que no me pasaba lo que me ha pasado hoy. Pasar una tarde de sábado esperando una llamada, que al final no se ha producido, con la promesa de una velada inolvidable, que tampoco se ha producido, naturalmente. A las nueve me he preparado una ensalada de aguacate, una copa de vino, y he pensado, pillaré la del siglo, pero nadie va a verme hundida. También he pensado que iba a adoptar un perro, y que me iba a cargar a quién yo sé, y que mañana mismo me iba para Venezia donde tengo family y ancestros. Claro, ni adoptaré un perro, ni me cargaré a nadie (aunque se lo merece) ni me iré a Venezia, y menos ahora que no me hablo con mis primas. Mañana me limitaré a pasar la resaca con elegancia (siempre tengo limones en la nevera para estos menesteres, y redoxones en el dispositivo químico). Aunque al final he bebido menos de lo que esperaba porque me he cogido la guía del arte que me regaló Arturo y he decidido que viajaré a Petra y que conoceré centroamérica y qué sé yo... Pero la verdad es que he pasado un sábado sola. No en esa soledad buscada sino en la soledad terrible y triste de quién está sola y se siente sola. Y de quien no quiere estar sola, pero se entretiene masticando un aguacate y bebiendo un rioja, que mira que es triste, sobre todo masticar un aguacate. Y he pensado, me lo cargo, por capullo. Y he pensado luego, me busco otro amante, u otra amante. Pero siempre acabo enamorándome y poniéndome triste y comiendo aguacate. La vida, queridos, tiene unas ironías que ni os cuento.
María la de Venezia no puede ir a Venezia, María, tan segura ella, está a ratos más sola que la una, María, la eficiente sólo sabe prepararse una triste ensalada, María, la divinísima, se ha pasado la noche en pijama y el pelo recogido. María, en fin, queridos míos, no tiene nada que la haga sonreir, al menos hoy. Se ha pasado la noche con una guía en una mano y un pañuelo en la otra, imaginando futuros viajes, sola como siempre, anhelando nuevos amantes que le acaricien la mano mientras planea viajes en compañía. Tantas cosas por dar y tan sola.
María la de Venezia no puede ir a Venezia, María, tan segura ella, está a ratos más sola que la una, María, la eficiente sólo sabe prepararse una triste ensalada, María, la divinísima, se ha pasado la noche en pijama y el pelo recogido. María, en fin, queridos míos, no tiene nada que la haga sonreir, al menos hoy. Se ha pasado la noche con una guía en una mano y un pañuelo en la otra, imaginando futuros viajes, sola como siempre, anhelando nuevos amantes que le acaricien la mano mientras planea viajes en compañía. Tantas cosas por dar y tan sola.
CUANDO ME HARTO, ME LARGO
Sí, cuando me harto cojo el primer avión y desaparezco. Entonces mis amigos comienzan a buscarme, a inundarme con sus mails, a presionarme con sus llamadas. Así me hago la misteriosa, cosa que me encanta, y así de paso desconecto.
Vengo de Nueva York. Por Dios, cuando me da, me da. Segunda vez este año. No podía más, estaba triste, me sentía sola, aburrida, había vuelto a fumar, las cosas con Lucas iban de mal en peor (él no conoce este espacio, que nadie se chive)en fin, desastre total. Y un desastre sólo se cura con una buena copa, en buena compañía, una buena cena y un decorado maravilloso. La Eiffel me vale. También el puente de Rialto, no en vano soy María de Venezia. O el puente Carlos, o cualquier puente siempre que no cruce el Manzanares. O la torre inclinada de Pisa. O un rascacielos de mi Nueva York.

Opté por este último decorado. Así que pillé un avión, me dormí después de ver una infecta de Sandra Bullock (cómo la odio), me desperté con el mono, pero ya en la ciudad eterna (¿es que hay otra?).
Cómo cambia todo. Subir y bajar por la sexta, por la quinta, museos, exposiciones, charlas con mis amigos de allí, excursiones, cenas en un restaurante que es lo más de lo más en Washington. Encuentro casual por la calle con Alli McBeal o como se llame, iba sin el marido, así que no me interesó para nada. De repente casi me atropella un coche negro que llevaba en su interior a... Hillary Clinton!!!!, qué susto y que dicha, morir espachurrada sobre el asfalto neoyorquino ni más ni menos que por el coche oficial de la senadora Clinton.

Por cierto, qué horror, he conocido gente supuestamente inteligente fascinados por la monstrua esa que se llama Sarah Palin, son capaces de ganar, Dios no lo quiera.
Cuando llegué a Barajas, anteayer, unos gritos increibles, dentro del avión. La gente se ha vuelto super sensible, por una turbulencia que ni se nota ya están todos histéricos, repitiendo la letanía de Spanair. Cierto es que los aviones hacen más el tonto ahora que diez años atrás. A la ida falló el tren de aterrizaje, dos horas sobrevolando Kennedy. Al final todo bien, pero una va pensando que la sociedad en lugar de avanzar, va hacia atrás.

La que fue hacia atrás fui yo a mi llegada. De acuerdo que Alli McBeal (o como se llame) es purria. De acuerdo que Hillary no ganó la nominación de los demócratas. Pero siempre serán mejor que la hija de la Campos, la pedorra esa que se ha vuelto bailarina, que fue a quien me encontré frente a frente, seguida de una nube de periodistas tarados (perdona Silvia, mi vida, tú eres la única que se salva). Mis vecinos de avión, que diez minutos antes estaban chillando, se olvidaron del susto y fueron corriendo a buscar un autógrafo de la diva. Yo, dignísima, pasé por su lado, por el lado de Terelu, ninfa del petardeo nacional, y musité, lo suficientemente alto como para que pudiera oirme: ¡Petarda!. Luego me giré y me encontré con la mirada de la ninfa, fija, sorprendida (¿puede ser que exista alguien que no me admire?), ofendida (¿quién será la necia que me ha insultado?). Le guiñé el ojo y me alejé por el pasillo rezando para que no me hubieran perdido la maleta. Incluso cuando insulto lo compenso con un gesto cariñoso.
Vengo de Nueva York. Por Dios, cuando me da, me da. Segunda vez este año. No podía más, estaba triste, me sentía sola, aburrida, había vuelto a fumar, las cosas con Lucas iban de mal en peor (él no conoce este espacio, que nadie se chive)en fin, desastre total. Y un desastre sólo se cura con una buena copa, en buena compañía, una buena cena y un decorado maravilloso. La Eiffel me vale. También el puente de Rialto, no en vano soy María de Venezia. O el puente Carlos, o cualquier puente siempre que no cruce el Manzanares. O la torre inclinada de Pisa. O un rascacielos de mi Nueva York.

Opté por este último decorado. Así que pillé un avión, me dormí después de ver una infecta de Sandra Bullock (cómo la odio), me desperté con el mono, pero ya en la ciudad eterna (¿es que hay otra?).
Cómo cambia todo. Subir y bajar por la sexta, por la quinta, museos, exposiciones, charlas con mis amigos de allí, excursiones, cenas en un restaurante que es lo más de lo más en Washington. Encuentro casual por la calle con Alli McBeal o como se llame, iba sin el marido, así que no me interesó para nada. De repente casi me atropella un coche negro que llevaba en su interior a... Hillary Clinton!!!!, qué susto y que dicha, morir espachurrada sobre el asfalto neoyorquino ni más ni menos que por el coche oficial de la senadora Clinton.

Por cierto, qué horror, he conocido gente supuestamente inteligente fascinados por la monstrua esa que se llama Sarah Palin, son capaces de ganar, Dios no lo quiera.
Cuando llegué a Barajas, anteayer, unos gritos increibles, dentro del avión. La gente se ha vuelto super sensible, por una turbulencia que ni se nota ya están todos histéricos, repitiendo la letanía de Spanair. Cierto es que los aviones hacen más el tonto ahora que diez años atrás. A la ida falló el tren de aterrizaje, dos horas sobrevolando Kennedy. Al final todo bien, pero una va pensando que la sociedad en lugar de avanzar, va hacia atrás.

La que fue hacia atrás fui yo a mi llegada. De acuerdo que Alli McBeal (o como se llame) es purria. De acuerdo que Hillary no ganó la nominación de los demócratas. Pero siempre serán mejor que la hija de la Campos, la pedorra esa que se ha vuelto bailarina, que fue a quien me encontré frente a frente, seguida de una nube de periodistas tarados (perdona Silvia, mi vida, tú eres la única que se salva). Mis vecinos de avión, que diez minutos antes estaban chillando, se olvidaron del susto y fueron corriendo a buscar un autógrafo de la diva. Yo, dignísima, pasé por su lado, por el lado de Terelu, ninfa del petardeo nacional, y musité, lo suficientemente alto como para que pudiera oirme: ¡Petarda!. Luego me giré y me encontré con la mirada de la ninfa, fija, sorprendida (¿puede ser que exista alguien que no me admire?), ofendida (¿quién será la necia que me ha insultado?). Le guiñé el ojo y me alejé por el pasillo rezando para que no me hubieran perdido la maleta. Incluso cuando insulto lo compenso con un gesto cariñoso.
CASTIÑEIRAS
Gracias a todos los que me habéis escrito para decirme que os gustó mi entrada sobre Paul. Era una entrada con sentimiento, con nostalgia. Normal que os gustara. He decidido ir desgranando aquí fragmentos de mi vida. Sin orden, sin concierto, como a mi me gusta. Respondiendo sólo a mi personal apetencia, a mis caprichos, a mis necesidades afectivas.
"Dime por favor donde no estás
en que lugar puedo no ser tu ausencia
donde puedo vivir sin recordarte,
y donde recordar, sin que me duela"
Gustavo A.Castiñeiras
Con este blog sabré al menos donde sí están mis recuerdos. Con ese sí sabré tambien donde no acudir. (Cuando alguien es sumamente cuidadoso yo le digo "No me seas castiñeiras", nadie lo entiende, una locura más de María de venezia... ahora ya sabéis, los que tenéis el buen gusto de pasaros por aquí, a qué me refiero... Un castiñerias es un pesado, alguien que no se mueve por temor a caerse). El poema de Castiñeiras es malo con ganas, sólo salvo los primeros cuatro versos, tan naif el tono. Cuando hice el ridículo espantoso persiguiendo a Paul Newman mandé a la porra a Castiñeiras sin saberlo. Ahora lo recuerdo y me digo, qué cielo eres, María, que ridícula estuviste ese día, pero qué cielo eres.
"Dime por favor donde no estás
en que lugar puedo no ser tu ausencia
donde puedo vivir sin recordarte,
y donde recordar, sin que me duela"
Gustavo A.Castiñeiras
Con este blog sabré al menos donde sí están mis recuerdos. Con ese sí sabré tambien donde no acudir. (Cuando alguien es sumamente cuidadoso yo le digo "No me seas castiñeiras", nadie lo entiende, una locura más de María de venezia... ahora ya sabéis, los que tenéis el buen gusto de pasaros por aquí, a qué me refiero... Un castiñerias es un pesado, alguien que no se mueve por temor a caerse). El poema de Castiñeiras es malo con ganas, sólo salvo los primeros cuatro versos, tan naif el tono. Cuando hice el ridículo espantoso persiguiendo a Paul Newman mandé a la porra a Castiñeiras sin saberlo. Ahora lo recuerdo y me digo, qué cielo eres, María, que ridícula estuviste ese día, pero qué cielo eres.
PAUL Y EL CINE
Nadie es eterno. Quedarán sus películas (Miriam, cielo, recuerda la de veces que vimos el tranvía aquel verano, qué pena ahora, esta tarde cuando la tele me ha dado una vez más una mala noticia). Quedarán sus personajes, tantos momentos compartidos con su imagen, soñados instantes en la oscuridad de un cine. Y el recuerdo de aquella vez, los que me conocéis me lo habréis oído contar, en que casi, casi, pude tenerle frente a frente y se me escabulló, y la entrevista quedó en un intento infructuoso.
Paul y el cine, he titulado. Paul y la vida podría haber escrito. Porque la vida es una suma de momentos. Y son ya muchos momentos míos que llevan su imagen acoplada. Las lágrimas con el tranvía y con mi Miriam, cielo, que eras una niña y yo casi una madre, mientras gastábamos la cinta del tranvía borrando la sonrisa y el torso de Paul. O la persecución en New York, cuando estaba con Jaime, que me llevó al teatro de Broadway por si podía, ahora sí, hacerle la entrevista imposible. (En aquellos tiempos yo ya no colaboraba en revista alguna, pero estaba dispuesta a inventarme un periódico con tal de poder hacerle ni que fueran cuatro preguntas a Paul). No pudo ser tampoco. Paul se escabulló nuevamente. Recuerdo verle marchar, saliendo del teatro, y meterse en un cochazo negro, y yo detrás con mi libretita gritando Paul, Paul, como quien llama al hijo que va a cruzar la calle sin mirar. Paul ni se giró, acostumbrado estaría a locas que le seguían. Jaime, mi Jaime de aquellos días, sí que me miró. Creo que aquel día decidió dejarme. Creo que aquel día descubrió que estaba con una loca y ni él ni su banco podían tolerar tanta locura ni tanta fantasía. Lo siento, Jaimito, una es maravillosa, lo admito, pero haber estado conmigo no te salva de tu mediocridad.
Queda Paul en la soledad del recuerdo. Lo veo salir, meterse en el coche, alejarse. Espero que haya huido ahora también de la misma forma. En un confortable coche rumbo a otra vida igualmente dichosa. Seguiré recordando aquellos momentos de nuestro casi-encuentro. Y seguiré dándole las gracias, porque si aquel día Jaime descubrió mi locura, yo descubrí que él no era Paul Newman. Y se acabó todo, claro. Porque tenía que ser así.

Paul y el cine, he titulado. Paul y la vida podría haber escrito. Porque la vida es una suma de momentos. Y son ya muchos momentos míos que llevan su imagen acoplada. Las lágrimas con el tranvía y con mi Miriam, cielo, que eras una niña y yo casi una madre, mientras gastábamos la cinta del tranvía borrando la sonrisa y el torso de Paul. O la persecución en New York, cuando estaba con Jaime, que me llevó al teatro de Broadway por si podía, ahora sí, hacerle la entrevista imposible. (En aquellos tiempos yo ya no colaboraba en revista alguna, pero estaba dispuesta a inventarme un periódico con tal de poder hacerle ni que fueran cuatro preguntas a Paul). No pudo ser tampoco. Paul se escabulló nuevamente. Recuerdo verle marchar, saliendo del teatro, y meterse en un cochazo negro, y yo detrás con mi libretita gritando Paul, Paul, como quien llama al hijo que va a cruzar la calle sin mirar. Paul ni se giró, acostumbrado estaría a locas que le seguían. Jaime, mi Jaime de aquellos días, sí que me miró. Creo que aquel día decidió dejarme. Creo que aquel día descubrió que estaba con una loca y ni él ni su banco podían tolerar tanta locura ni tanta fantasía. Lo siento, Jaimito, una es maravillosa, lo admito, pero haber estado conmigo no te salva de tu mediocridad.
Queda Paul en la soledad del recuerdo. Lo veo salir, meterse en el coche, alejarse. Espero que haya huido ahora también de la misma forma. En un confortable coche rumbo a otra vida igualmente dichosa. Seguiré recordando aquellos momentos de nuestro casi-encuentro. Y seguiré dándole las gracias, porque si aquel día Jaime descubrió mi locura, yo descubrí que él no era Paul Newman. Y se acabó todo, claro. Porque tenía que ser así.

La Loca
I
Ella sólo quiso
otorgarle a la vida
el estremecimiento de sus entrañas
liberar de los hombros
los cabellos marchitos
internarse en el cotidiano ardor
de las hojas en el agua.
II
Se liberó de las culpas
desnuda y feliz
regaló su risa
al naranjo de la tarde
no le interesó más
que tenderse sobre las aceras
y respirar la libertad
con sus pupilas.
III
Esa que está ahí
no es ella
esa de cara opaca
y cejas de luna
la niegan porque es sombra
en un país sin sol
o el sol de un país de sombras…
porque sólo sabe
repetir las mismas letras
porque mira a los ojos
y exhibe su cuerpo
porque cree que el cielo de invierno
es un globo hinchado de agua
en el que los niños de las manos
han prometido hincar sus uñas.
Susana Reyes
Ella sólo quiso
otorgarle a la vida
el estremecimiento de sus entrañas
liberar de los hombros
los cabellos marchitos
internarse en el cotidiano ardor
de las hojas en el agua.
II
Se liberó de las culpas
desnuda y feliz
regaló su risa
al naranjo de la tarde
no le interesó más
que tenderse sobre las aceras
y respirar la libertad
con sus pupilas.
III
Esa que está ahí
no es ella
esa de cara opaca
y cejas de luna
la niegan porque es sombra
en un país sin sol
o el sol de un país de sombras…
porque sólo sabe
repetir las mismas letras
porque mira a los ojos
y exhibe su cuerpo
porque cree que el cielo de invierno
es un globo hinchado de agua
en el que los niños de las manos
han prometido hincar sus uñas.
Susana Reyes
BILBAO
Miriam, antes de que preguntes, he estado en Bilbao, Bilbo como lo llaman ellos. Mis amigos se preguntan a veces por qué desaparezco sin decir nada. Por qué María la de Venezia coge el primer tren que pilla y se pierde a donde le lleve el ancho de vía.

Me pierdo porque lo necesito. Y porque puedo. Si en tren, en tren. Si en avión, en avión. Me pierdo porque tengo amigos en todas partes y aunque a veces temo que cuando les llamo para decirles que voy unos días les fastidio un poco, de momento siguen recibiéndome con los brazos abiertos y no me ponen excusas.
Bilbao está estupendo. Sus gentes, sus calles, sus parques, sus montes. Mis amigos, más estupendos todavía. Cuando volvía vinieron a acompañarme al aeropuerto.

Me traje sus palabras, la noticia de que en pocos meses llegará un nuevo vasquito al mundo, sus amabilidades, su afecto. Tenéis mi casa abierta, os espero. Tengo a mi lado la araña del Guggen, la araña que teje, la araña que se posa, que espera, la araña madre. Una joya que reproduce la original. Cada vez que la luzca pensaré en vosotros.

Me pierdo porque lo necesito. Y porque puedo. Si en tren, en tren. Si en avión, en avión. Me pierdo porque tengo amigos en todas partes y aunque a veces temo que cuando les llamo para decirles que voy unos días les fastidio un poco, de momento siguen recibiéndome con los brazos abiertos y no me ponen excusas.
Bilbao está estupendo. Sus gentes, sus calles, sus parques, sus montes. Mis amigos, más estupendos todavía. Cuando volvía vinieron a acompañarme al aeropuerto.

Me traje sus palabras, la noticia de que en pocos meses llegará un nuevo vasquito al mundo, sus amabilidades, su afecto. Tenéis mi casa abierta, os espero. Tengo a mi lado la araña del Guggen, la araña que teje, la araña que se posa, que espera, la araña madre. Una joya que reproduce la original. Cada vez que la luzca pensaré en vosotros.
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