Desolada, no por la trastada que me ha hecho mi amiga, su novio y mi ex, que también, estoy desolada sobre todo por mi actitud que me ha aportado severas crítica agudas algunas, silentes otras, dolorosas todas para mí y para mi sensibilidad más a flor de piel de lo normal. He modificado mi entrada anterior, he eliminado una referencia final muy cruel y que me avergüenza en grado sumo. Los mails de carlos, mi Carlitos, y de un amigo de la red, Ramón, han sido definitivos. Dice Carlitos: "no eres tú, María, no es esa la María que yo admiro. no me gusta la María que se venga, que clava la estocada, que va a degüello. Mi María es (era) otra. La del sentido del humor, la valía la pena, la que respondía con chulería pero sin traspasar nunca el límite. Ahora lo has traspasado, María, tú lo sabews. Por eso debes estar peor que ayer. Porque te has ensuciado." Y Ramon me escribe: "Pienso que es muy feo lo que has hecho con tu amiga, por mucho que ella haya sido desafortunada contigo, lo de diente por diente no me gusta. Pero bueno, no me meto, es tu vida y tu blog." Carlota también me ha escrito y aunque es más prudente sus palabras destilan también rechazo y desilusión.
Queridos míos, queridos todos. Tenéis razón. Esa no era yo, me conocéis bien. La María a quien queréis y admiráis tiene unos valores que no quedaban reflejados en esa entrada. Por eso la he modificado. Pero pensad que estoy fatal, pensad que he sido traicionada, que me han engañado, que estoy más sola que la una. Y pensad también que vuestra María es como un cangrejillo de mar, que sólo pinza cuando se siente tan, tan amenazada. Estoy desolada.
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