Yo que fui el paradigma de la derechona española, que me peleé a cuello abierto defendiendo a Fraga, que tomé mis chocolatitos con la Botella cuando ella era comentarista de Tele5 (ya nadie lo recuerda...), que colaboraba en la Cope y le reía las gracias a César... yo, que fui el paradigma de la gilipollez, he cambiado. Me caí de una mula y vi la luz. Por eso ahora me indigno tanto cuando los fachas salen con sus banderas a defender la unidad de España, o el matrimonio de peras y manzanas, o el revisionismo que viene a decir que gracias a Franco nos libramos de la maldita libertad esa tan nociva, jolines con los Republicanos.
Adoro la poesía, me tienta, me llega, me habla. Y adoro a los poetas (si tienen un punto, los adoro más). Por eso, porque adoro la poesía y me repatean los fachas, estoy que me indigno con lo que le han hecho a Luis García Montero. Él, harto, se ha largado de su lugar de trabajo, la Universidad de Granada, porque no aguanta más. Lo mismo que hice yo, largarme ahora de una empresa, luego de otra. Podéis leerlo en http://apoyoaluisgarciamontero.blogspot.com/
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