NUEVA

Gracias todos quienes se han preocupado por mi. Una llamada, un mensaje de móvil, un mail... todo eso ayuda, y más cuando viene de gente que la quiere a una, mis queridos todos. Y no sigo porque me pondría a lloriquear y no acostumbro.
De todas las llamadas me emocionó una especialmente. Una chica joven, con la que he tenido mis más y mis menos, más menos que mases, me llama para preguntarme cómo estoy. Dejé escrito que cuando me harto me largo. Y lo hice. Bilbao, New York, Venecia al fin. Oyó comentar que me iba pronto para Alemania, como en las pelis de los sesenta. Y luego otra entrada lamentando de mi soledad de sábado noche. Thanks, mi niña, ya te dije que estoy bien. Fue un mal momento, un momento de angustia y soledad. Pero aquí estoy de vuelta, radiante como siempre, graciosa, fresca (no de frescachona, fresca de natural), divertida, ingeniosa. María la de siempre y como siempre. Una mala noche la tiene cualquiera, una noche de soledad también. Pero una es un Fénix que renace de sus cenizas. Me he gastado un fortunón en ropa y ahora solo espero que haga frío de verdad pronto. Me pondré mis botas, mi abrigo, y saldré a comerme el mundo como siempre he hecho.

Pero quienes penseis que María es siempre esta, id corriendo a la entrada anterior si no la habeis leido. Veréis, veréis. Una tiene su corazón y su sentimiento. Queda apuntado, queridos.

No hay comentarios: