BILBAO

Miriam, antes de que preguntes, he estado en Bilbao, Bilbo como lo llaman ellos. Mis amigos se preguntan a veces por qué desaparezco sin decir nada. Por qué María la de Venezia coge el primer tren que pilla y se pierde a donde le lleve el ancho de vía.

Me pierdo porque lo necesito. Y porque puedo. Si en tren, en tren. Si en avión, en avión. Me pierdo porque tengo amigos en todas partes y aunque a veces temo que cuando les llamo para decirles que voy unos días les fastidio un poco, de momento siguen recibiéndome con los brazos abiertos y no me ponen excusas.
Bilbao está estupendo. Sus gentes, sus calles, sus parques, sus montes. Mis amigos, más estupendos todavía. Cuando volvía vinieron a acompañarme al aeropuerto.

Me traje sus palabras, la noticia de que en pocos meses llegará un nuevo vasquito al mundo, sus amabilidades, su afecto. Tenéis mi casa abierta, os espero. Tengo a mi lado la araña del Guggen, la araña que teje, la araña que se posa, que espera, la araña madre. Una joya que reproduce la original. Cada vez que la luzca pensaré en vosotros.

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